La criba, una herramienta indispensable para el autocompostaje

El día que hay que vaciar el compostador es un día especial. Resulta muy divertido que diferentes miembros de la familia o amigos participen en esta tarea.criba

La criba sirve para separar el compost más fino de las partes más gruesas, como ramas, piñas, etc.

Recomendaciones

  • Se apartan los restos de la parte superior que todavía no se han deshecho y se dejan en una carretilla o en el suelo.
  • Se decide cómo y dónde se separa el compost fino de los restos sin deshacer.
  • Si el compost todaví­a conserva su humedad, a cada 3 ó 4 paladas de compost que se tira sobre la criba hay que pasar la mano con un guante para conseguir que sólo el compost acabado y más fino pase a través de los agujeros.
  • Si se quiere, antes de realizar esta operación se puede dejar secar el compost uno o dos días para que se filtre mejor. De todos modos, son tantas las ganas de obtener el preciado material que, seguramente, no querremos esperar ni unas horas. Además, cuando el compost está un poco húmedo, el olor a bosque es tan agradable que compensa con creces el hecho de tener que dedicarle un rato más.
  • Los restos sin deshacer que se han apartado al principio se introducen de nuevo en el compostador junto con las partes más gruesas del compost que han quedado al otro lado de la criba.
  • No hay que preocuparse por los organismos que aparecen desorientados por el suelo, ya que ellos mismos encontrarán el camino hacia el compostador y continuarán trabajando.

Compostaje: la importancia de la mezcla

Cuando compostamos, siempre hay que mezclar los restos que se depositan. No hay que hacer capas de materiales frescos y húmedos o capas de materiales secos intercaladas, es decir, tiene que verse todo bien mezclado. Esto no significa que sea necesario remover cada día, si no sólo cuando se deposita una cantidad significante de un mismo material, como por ejemplo el césped cortado o un montón de hojas secas. El  aireador es el mejor instrumento para remover. RESTES

Ahora bien, si lo que se desea es aproximarse a la perfección para conseguir un compost equilibrado y de calidad, conviene mezclar la misma cantidad de restos húmedos ricos en nitrógeno “verde” (restos de cocina, hojas verdes, césped recién cortado, plantas del huerto o jardín, etc.) que de restos secos ricos en carbono “marrón” (hojas secas, paja, serrín, ramas trituradas, piñas, etc.).

Pero debido a que la producción de unos restos determinados en una época del año u otra varía, no es necesario estar pendiente de mantener la proporción exacta. Eso sí, habrá que guardar hoja seca en un pequeño almacén o cajón cuando tengamos un exceso para cuando no tengamos (por ejemplo, en verano).

Si se depositan cada día pequeñas cantidades de materia orgánica, basta con mezclar los restos dentro del compostador una vez por semana y sólo por la capa superior donde se hayan depositado los últimos restos. Una buena forma de remover los restos podría ser, por ejemplo, con un aireador o bien con un horca para airear los restos.